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 Udaberriko Lasterketa

Jarraian, Iulen Ibañezek idatzitako 2015.eko Udaberriko lasterketaren kronika uzten dizuet, berarekin batera bere helburuaz sufritu, zein goza dezazuen.
Zorionak Iulen!!!

Es la hora "H" del día "D" cuando suena el despertador. Así empieza el primer gran día deportivo de la temporada. Aunque, a decir verdad, este primer día "D" empezó hace un par de meses. El día "D" es la culminación de muchos entrenos, de muchos sacrificios, de muchos madrugones, de mucha planificación y de mucha ayuda.

Como en algún sitio hay que marcar el inicio, me concedo la licencia de establecer la hora "H" como el pistoletazo de salida. Preparo el desayuno y me lo como mientras algo se proyecta a lo lejos en el televisor (no logro recordar lo que es). Será el principal aporte sólido para esta carrera.

Con un ligero retraso sobre el horario previsto, acabo el desayuno y me siento un rato en el sillón a ver la tele y a ojear las redes sociales.

Pasa el tiempo y llega la hora de prepararse. El día está frío y lluvioso así que me abrigo para el calentamiento. Camiseta térmica, manguitos, chubasquero, gorro y guantes. Poco antes de comenzar a calentar, comienzo a hidratarme, cosa que haré durante los próximos minutos. En apenas 10 minutos me ato las zapatillas y, tras despedirme de la familia, me dirijo hacia Igara, donde he quedado con Xabi para realizar el calentamiento.

Realizamos un calentamiento de en torno a media hora a un ritmo sostenido y cómodo. Son cerca de las 9:30 y nos cambiamos de ropa en el coche. Sigue haciendo fresco pero en carrera nos va a sobrar todo ya que hoy hay que salir a tope desde el principio. Me decanto por los manguitos y dejo guantes y gorro en el coche.

Nos dirigimos trotando a la salida, donde realizamos los últimos estiramientos y un par de sprints. A falta de 5 minutos vamos a la línea de salida y, para nuestra sorpresa, hay mucha gente colocada. Hemos apurado demasiado y tenemos que hacernos hueco mientras damos buena cuenta del último aporte sólido.

Suena el pistoletazo de salida y empieza, "oficialmente", la Carrera de Primavera 2015. Salimos fuerte, adelantando a bastantes corredores hasta situarnos en el ritmo que nos corresponde. Los dos primeros kilómetros pasan con relativa facilidad y a un ritmo elevado para el objetivo del día (3€™25€™€™ y 3€™33€™€™ respectivamente). Me doy cuenta de que vamos rápido pero el cuerpo responde bien así que decido seguir tirando. En torno al km.3 (3€™33€™€™), empieza a costarme seguir el ritmo del grupo en el que va Xabi y decido no forzar. Paso el km.4 en 3€™37€™€™, empiezo a perder segundos aunque sigo bastante entero. Llega el ecuador de la carrera y el grupo de Xabi cada vez se aleja más. Todavía los veo pero sé que no podré alcanzarlos. Toca cambiar el chip y asumir que voy a sufrir solo. El paso por el km.5 deja un parcial de 3€™44€™€™. A partir de aquí, la cosa se tuerce sobremanera. Empieza a asomar el flato. Bajo un poco el ritmo e intento respirar hondo pero el dolor no cesa. Son 3 kilómetros muy duros en los que estoy a punto de parar, en la curva entre la calle Andia y la Avenida. Me quito el pensamiento de la cabeza y sigo hacia delante lo más rápido que puedo. En el paseo de la Concha advierto la presencia de Ibon, el patrón del equipo. Está con la bici y se pone a rodar a mi lado sin parar de darme ánimos hasta la meta. Son momentos duros en los que logro sobreponerme y minimizar la pérdida de segundos. Los ánimos me llevan hasta el túnel del antiguo, momento psicológico en el que empieza una ligera bajada hasta la Avenida de Zumalakarregi. Los ritmos de paso son estos: km.6 €“ 3€™41€™€™; km.7 €“ 3€™46€™€™ y km.8 €“ 3€™48€™€™ (el más lento de la carrera).

Faltan dos kilómetros para meta y al menos sé que voy a llegar a meta. No me atrevo a mirar el reloj.

Paso el km.9 en 3€™45€™€™ alentado por los ánimos de Ibon. En este momento decido dar un poquito más hasta vaciarme. Cuando miro el reloj voy por los 36 minutos. Mentalmente calculo la distancia que queda y me doy cuenta de que es posible lograr el ansiado 37. Aprieto todo lo que puedo en los metros finales y cruzo la meta con un último parcial de 3€™41€™€™. No miro el crono hasta recuperar el aliento: 37:00.

Las sensaciones al cruzar la meta son agridulces. Contento por haber terminado y por haber sabido sufrir. Contento por haber alcanzado el objetivo (una vez mirado el crono). Desconcertado por el asunto del flato. No es la primera vez que me ha dado flato en carrera pero en las ocasiones anteriores siempre había sido en carreras con mucho viento. ¿Por qué? Es la expresión que más se repite en mi cabeza.